lunes, 16 de noviembre de 2015

¡¡Ya no puedo más!!! El desgaste de la maternidad.





Como madres, nos planteamos muchos asuntos en los que queremos incidir, cuidar y trasmitir a nuestros hijos e hijas. Les influimos y somos modelos en asuntos como nutrición, sueño, relaciones con otras personas y el medio que les rodea, entre otros aspectos…


Para los bebés, somos el primer referente con el que se encontrarán, según nos relacionemos con ellos y con el mundo será la primera impresión que se lleven de los demás y del entorno. Les serviremos de espejo, o más bien, ellos nos servirán de espejo a nosotras sí sabemos mirar.


Además de madres, somos mujeres, personas, con una personalidad, manías, filias, fobias, historias personales adheridas a la piel, familias y relaciones familiares, todo ello configuran nuestra forma de afrontar y enfrentar la maternidad. Cada persona tenemos una personalidad determinada, esta condiciona nuestra forma de manejarnos en la vida, la maternidad y la crianza no deja de ser un ámbito más donde nos manejaremos según esta personalidad.




Si nos conocemos, con nuestras virtudes y defectos, o al menos atisbamos como nos relacionamos, nos será más fácil encontrar la manera de maternar, criar y educar. Como madres queremos lo mejor para nuestros hijos e hijas, nos focalizamos en procurarles lo mejor, lo hacemos con tanto empeño que muchas veces nos olvidamos de nosotras, de lo que queremos y necesitamos, no medimos fuerzas, incluso hacemos más de lo necesario. Sin darnos cuenta nos perdemos y nos olvidamos de tenernos en cuenta, aparecen las frustraciones, la falta de paciencia, por no hablar de problemas mayores como podría ser problemas de ansiedad o depresión.


Querer hacerlo todo bien y perfecto aparte de imposible genera estrés e insatisfacción, por eso hay que elegir dónde poner más tiempo, energía. Dosificar fuerzas, hacer todo por los hijos puede llegar a agotarnos o ser perjudicial para ellos, hay que reconocer que no somos buenas en todo y que a veces el precio por ofrecer lo mejor es demasiado alto, no solo en lo económico. A veces es mejor cumplir mínimos en unos ámbitos y en otros dar más. Hay que desterrar un poco la idea moderna de intentar que cada instante y cada día sea maravilloso para nuestros hijos e hijas, que no se aburran nunca. Está bien actuar por debajo de la perfección.






Hay mucho escrito en cuanto a crianza y educación, incluso dentro de la crianza positiva, con apego hay matices. Es fácil a día de hoy dejarse llevar por la corriente de querer dar a nuestros hijos aquello que no tuvimos, cuando a lo mejor no siempre coincide con lo que ellos necesitan. A veces lo que necesitan son unas madres y unos padres tranquilos, serenos y felices, que se tengan en cuentan, que conozcan sus límites y que no lo hagan todo por ellos, que les dejen equivocarse, cometer errores.


Aprendamos a vivir sin culpa las decisiones si son coherentes con nosotras y nuestro sistema familiar. Por ejemplo, dar el pecho es lo mejor, lo más sano para el bebé, eso no hay quien lo dude, sin embargo, puede ser muy estresante si surge algún problema que la dificulte, y pasar al biberón supone un alivio y facilita el clima familiar y la relación con el bebé. Esto es sólo un ejemplo de los muchos que surgen con los años.


Con nuestro ejemplo enseñamos y transmitimos, ¿queremos transmitir un modelo de abnegación en el que nos olvidamos de nosotras? ¿En el que nunca decimos que no?


¿Qué te está empezando a pesar? ¿Qué te resulta difícil llevar o hacer? ¿Qué necesitarías cambiar en tu dinámica con tus hijos? ¿Te sientes desbordada? Puede que sea hora de tenerte más en cuenta.





jueves, 12 de noviembre de 2015

Apoyo emocional en el embarazo y puerperio.





“La maternidad es un fenómeno absolutamente misterioso. Y no me refiero sólo a la crianza del niño, con todas las dificultades que conlleva, sino al viaje personal que cada mujer emprende en presencia del niño pequeño, aunque no lo sepa”.

Laura Gutman




Silueta de una mujer embarazada. (Foto: e.p.)


Si parto en casa o en hospital, si lactancia a demanda o biberón, si colecho o cuna, si escuela infantil o casa... Mucha información, muchos juicios, muchas exigencias, muchas opiniones. Al final, quien decide en función de su realidad y sus circunstancias es la pareja, más allá de clichés o lugares comunes.

Hoy en día, la familia nuclear está alejada de su familia y sus amigos más íntimos, lo que hace que la pareja afronte el período de gestación sola, sobre todo la mujer. A menudo, las mujeres descubren que el embarazo se parece poco a lo que muestran las revistas para embarazadas, donde aparecen mujeres impecables, sin miedos ni dudas, o bien muy vulnerables y casi infantilizadas.

A lo largo del embarazo se recibe mucha información contradictoria. Se escuchan comentarios a veces dolorosos y críticas desde muy diversos frentes.

La parte emocional del embarazo, parto y postparto es algo que tiende a dejarse de lado, presuponiendo que está lleno de alegría cuando no tiene por qué ser así. No sólo es importarte el bienestar físico en el embarazo y la crianza, el bienestar emocional es también muy importante y no se suele tener en cuenta, es más, se suele intentar enterrar y enmascarar, y cuando queremos atender a sus manifestaciones ya nos desborda y nos cuesta manejar.

Ofrezco un espacio y un tiempo sin juicios ni valoraciones. Donde se abordarán las necesidades emocionales de la embarazada y su pareja, los distintos estados de ánimo, miedos, incertidumbres, ilusiones,…más allá de mitos y estereotipos, así como los sentimientos contradictorios ante el embarazo (la alegría de la noticia del embrazo va asociada a sentimientos de temor e inseguridad a la capacidad de salir adelante). Ayudaré en el proceso de crear lazos afectivos con el bebé, haciendo del embarazo y la maternidad una experiencia de afecto y confianza. Ayudando a encontrar el modelo de maternidad y paternidad que elijas, libre de juicios y prejuicios.


Ejemplos de problemáticas a tratar: 

- La propia experiencia (traumática o no) del embarazo y el parto. 

- Sentimientos hacia el bebé. (Prevención depresión post-parto)

- Mitos y estereotipos de la maternidad (y como interfieren en el vínculo con el bebé).

- El papel y rol del padre.

- Los cambios en la relación de pareja.

- Incorporación al mundo laboral, como nos afecta. 



Información sobre psicología pre-perinatal en:


 mamen.bueno@gmail.com























Cada familia es diferente.

martes, 13 de octubre de 2015

Vulneración del derecho a la intimidad de las personas adoptadas.




Me parece que en aras de la información y más en cierto tipo de periodismo no todo vale, o al menos no debería valer.


Hace unos días ha salido a la luz la supuesta madre biológica de una adoptada por una famosa tonadillera, contando los supuestos avatares que la llevaron a dar en adopción a su bebé.


Parece ser que el deseo de la hija de la tonadillera no era tener contacto ni saber nada de su madre biológica. Cualquier persona que sepa del tema de la adopción sabrá que la búsqueda de la familia de origen ha de realizarse con sumó cuidado y con el debido acompañamiento y nunca de una forma forzada, ha de contar siempre con su consentimiento.


Hacerlo así, a las bravas, puede llevar a una gran dolor y daño emocional y psicológico. Generar confusión con la idea de abandono y amor, entorpeciendo la nueva vinculación. Volvemos a contaminar la idea de amor con dolor, como te quiero, te abandono. Que la sangre tira. Ha habido casos que la sangre ha matado y maltratado a su propia sangre.


Hay grandes profesionales trabajando duro y formándose en la creación de vínculos sanos de apego con familias adoptantes, por ejemplo, generando seguridad y generando relaciones sanas sin necesidad de consanguinidad, porque esto es posible y requiere de esfuerzo.


Ahora por el morbo, el beneficio económico rápido y fugaz se somete no sólo a la persona involucrada, si no a todas las familias creadas sin esa consanguinidad a esa manipulación de conceptos, prejuicios, mitos y desconocimiento. Se sigue confundiendo amor filial con amor sanguíneo.


Es indignante ver cómo se trata como mercancía a personas, no se respeta la intimidad incluso me atrevería a decir que la Ley.


Como no se contrasta la información se tira por tierra la labor y el trabajo de profesionales que trabajan en el ámbito de la adopción.


Es doloroso ver cómo se vapulea la confianza de familias creadas que imagino verán una amenaza a que otras personas puedan invadir su intimidad de una forma tan abyecta.


No todo debería valer.

martes, 29 de septiembre de 2015

Tres enfoques de psicoterapia. Entrevistas a Gloria.




Tres enfoques de psicoterapia es una serie de 3 documentales, filmados y dirigidos por Dr. Everett Shostrom en 1965, de gran valor e importancia clínica. En estos tres vídeos se puede ver a 3 maestros de la psicoterapia del siglo XX, cada uno desde su teoría y su estilo, entrevistar a Gloria, la misma paciente voluntaria, una mujer de 30 años, divorciada y con una hija, quién generosamente se prestó a la experiencia.






En los tres casos el problema tratado es el mismo, lo que proporciona una oportunidad excepcional de conocer no solo sus métodos de análisis y terapia respectivos, sino también la diferencia de enfoque entre ellos. Espero que su visionado ayude a entender un poco mejor lo que puede llegar a ocurrir en una sesión de psicoterapia.

Lo que ocurre en cada sesión de psicoterapia es muy privado y personal, por eso, esta singular experiencia nos permite ver lo diferente y complejo que puede llegar a ser cada relación de psicoterapéutica.

En este primer vídeo, podemos ver a Carl Rogers, uno de los creadores de la corriente humanista, y creador de la terapia centrada en la persona. En el video podemos destacar actitud empática y poco intervencionista del terapeuta y seña de identidad de su escuela.



Según Rogers un terapeuta ha de tener tres cualidades “necesarias y suficientes” en la relación terapéutica


- Congruencia. Ser genuino; ser honesto con el paciente.
- Respeto. Aceptación, preocupación positiva incondicional hacia el paciente.
- Empatía. La habilidad de sentir lo que siente el paciente.









En este segundo vídeo podemos ver al co-creador de la terapia Gestalt, Fritz Perls, centrado en el aquí y ahora.


Para Perls, el ser humano ha vivido cumpliendo las expectativas, deseos y mandatos de otros. El crecimiento personal pasa por enfrentar la frustración y el dolor. Su actitud es bastante confrontadora.




Por último, vemos a Albert Ellis, que desarrolló la terapia racional emotiva conductual, con una actitud más educativa.


Para Ellis, los pensamientos son prioritarios para cambiar a partir de ellos las conductas y/o emociones.



¿A quién elegiríais  vosotros? ¿A quién creéis que eligió Gloria para continuar su psicoterapia?


La hija de Gloria, Pammy en los vídeos, escribió años después la conmovedora historia de su madre, más allá de los vídeos.


A través de este emotivo libro podemos saber que continúo una bella amistad con Rogers, hasta la muerte de Gloria por cáncer cuando tenía 40 años. Aunque al principio dijo que su terapeuta favorito fue Perls, pese a la reacción ambivalente que podemos ver en el vídeo.


Con Ellis, manifestó no sentirse demasiado cómoda.


Si los vídeos no tiene precio por su valor instructivo y no puedo dejar de sentir mi mayor gratitud por la valentía de Gloria, no menos valioso y valiente es el libro de su hija.





miércoles, 9 de septiembre de 2015

Charles Chaplin, ejemplo de resiliencia.

«Lo que no me mata, me hace más fuerte».
Friedrich Nietzsche (1844 - 1900) - el ocaso de los ídolos-.


Esta cita bien podría resumir el concepto de resiliencia, que según la RAE es, la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

Tener la capacidad de mostrarse resiliente no quiere decir que la persona no experimentemos dificultades o angustia. Es más bien que se puede trascender ese sufrimiento y pesar;  transformarlo, superar la adversidad, de alguna manera salir fortalecido, como muestra la cita de Nietzsche.

Para entender todo esto un poco mejor, lo ilustraré con el ejemplo de una persona con una gran capacidad de resiliencia, Charles Chaplin.




Charles Spencer «Charlie» Chaplin, Charlot. Según una carta descubierta en 2011 habría nacido en una roulotte de Black Patch Park, un campamento gitano de Smethwick, cerca de Birmingham. Actor, humorista, compositor, productor, guionista, director y escritor. Era de familia de artistas, pero sumidos en la pobreza. Su padre, alcohólico, les abandonó y su madre padecía esquizofrenia. Estando su madre en la cumbre de su carrera artística con el pseudónimo de Lily Harvey, comenzó a fallarle la voz. En 1894, durante una función en Aldershot, su gorjeo se quebró en medio de una canción. El empresario envió a escena al pequeño Charles, de cinco años, que imitó la voz de Lily incluyendo el desfallecimiento final, para gran diversión del público. Ése fue su debut artístico.

Chaplin pasó por varios asilos, y cuando tenía 12 años su padre murió de cirrosis, dos años antes su madre fue ingresada en un frenopático. Chaplin se ganó la vida desde muy pequeño actuando en diversas compañías ambulantes.

Dónde y cómo acabó todos lo sabemos.

De Charles Chaplin, también se dice que tenía un fuerte carácter, que le gustaban las mujeres. Nada es blanco o negro. Lo que está claro es que supo salir de aquellos traumas infantiles y convertirlos risas para.

Hoy he decidido rescatar una de sus facetas más desconocidas, la de escritor y poeta. Os traigo este alegato a la vida y a la madurez personal.



Cuando me amé de verdad - Charles Chaplin
Cuando me amé de verdad
comprendí que en cualquier circunstancia,
yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta,
y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima

Cuando me amé de verdad,
pude percibir que mi angustia,
y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal
de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… Autenticidad

Cuando me amé de verdad,
dejé de desear que mi vida fuera diferente,
y comencé a aceptar todo lo que acontece,
y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama… Madurez

Cuando me amé de verdad,
comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona,
sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento,
o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto

Cuando me amé de verdad,
comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable:
personas, situaciones y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo.
De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy se llama… Amor Propio

Cuando me amé de verdad,
dejé de temer al tiempo libre
y desistí de hacer grandes planes,
abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta,
cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es… Simplicidad y Sencillez

Cuando me amé de verdad,
desistí de querer tener siempre la razón,
y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es… Humildad

Cuando me amé de verdad,
desistí de quedarme reviviendo el pasado,
y preocupándome por el futuro.
Ahora, me mantengo en el presente,
que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama… Plenitud

Cuando me amé de verdad,
percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme.
Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón,
ella tiene una gran y valioso aliado.
Todo eso es… Saber Vivir

No debemos tener miedo de cuestionarnos,
de hecho hasta los planetas chocan,
y del caos suelen nacer la mayoría de las estrellas.


https://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Chaplin


viernes, 3 de julio de 2015

Ensayo: "No eres tú, soy yo" de Viktor Frankl.


Quiero compartir hoy un ensayo que en momentos difíciles me gusta releer,  es de  Viktor Frankl, un neurólogo y psiquiatra austriaco, fundador de la logoterapia. Sobrevivió desde 1942 hasta 1945 en varios campos de concentración nazis, incluidos Auschwitz y Dachau. A partir de esa experiencia, escribió el libro El hombre en busca de sentido, entre otros, cómo éste ensayo titulado "No eres tú, soy yo".



¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?…

¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?…


Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos “lastimaron”, siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:

“Necesito que Enrique me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace… siento que me muero”.

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente ésa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente… ¿no será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: “Mi amor, me haces tan feliz”, “Sin ti me muero”, “No puedo pasar la vida sin ti”, son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella… ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

“Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino”.
Muchacha en la ventana. Dalí


Espero que os guste y os ayude.

sábado, 20 de junio de 2015

¿Qué es eso de compartir?



Ya hace buen tiempo, más horas de luz, a punto estamos de las vacaciones, una ecuación perfecta para que los parques con columpios estén a rebosar de gente menuda dispuesta a saltar, correr, comerse la arena, tirarse por los toboganes a ser posible de cabeza que es más divertido...

A más niños y niñas, más papás y mamás, esta ecuación da lugar a más conflictos. 
Una de las frases más oídas estos días es "hay que compartir", mientras arrancas de las manos de tu propia progenie, lo que tenga, para dárselo a la progenie ajena, sin más explicaciones, ante esto, lo más seguro que ocurra es que nuestra propia descendencia rompa a llorar y acabemos con la amenaza, "como sigas así nos subimos".


Mientras veo esto pienso, ¿qué pasaría si tu vecino viene a tu casa a llevarse un rato tu televisión, porque se le ha estropeado la tele y no puede ver el enésimo partido de fútbol de la semana?, alegando eso sí, "QUE HAY QUE COMPARTIR y como te pongas a llorar te vas a tu habitación a pensar"... Mucha gracia no nos haría, ¿verdad?...


Decir a un niño "hay que compartir" sin más explicaciones, es lo mismo que decirle "hay que diversificar el coste de oportunidad lúdico", una abstracción que no entiende...

Foto de Bruce Kingsbury

¿Qué hacer entonces

Para empezar, no obligarles. No es una habilidad o característica innata, como ejemplo, un experimento sociológico con niños de entre 3 y 8 años, de la Universidad de Zurich (Suiza) y del Instituto Max-Planck para Antropología Evolutiva de Alemania llegaron a la conclusión que los pequeños comienzan a compartir de forma altruista a los 7 años. (Artículo publicado en la revista Nature ). A esta edad, los niños también empiezan a considerar al otro con buena voluntad y tratan a sus amigos como los adultos.

Respetar sus cosas, y cuando quiera las de otro niño preguntarle cómo se siente si no se lo dejan los juguetes otros niños, por ejemplo. No significa que a la primera lo entiendan, hará falta paciencia y repetir varias veces.

Intentar que juegue con niños, organizar grupos de juego con otros niños ayuda, los conflictos surgirán, tenderemos que intentar mantenernos un poco al margen y vayan poniendo en marcha sus propias estrategias de resolución de conflictos. Mordiscos y peleas suelen ser las primeras que salen, ahí es conveniente mediar un poco, y si no hay acuerdo, ese juguete o material se guarda.

Servir de modelo. Si nos ven a los adultos compartiendo, es más fácil que introduzcan esa conducta entre las suyas.

En ningún caso es positivo comparar con otros niños, ridiculizar u obligar a compartir. La necesidad de pertenencia también es buena. Quizás el que tenga que aprender que las cosas no se quitan sea el otro niño.

Foto de Julio Quilez



Os dejo un cuento precioso  de Pedro Pablo Sacristán para aprender a compartir.


Había una vez un pequeño príncipe acostumbrado a tener cuanto quería. Tan caprichoso era que no permitía que nadie tuviera un juguete si no lo tenía él primero. Así que cualquier niño que quisiera un juguete nuevo en aquel país, tenía que comprarlo dos veces, para poder entregarle uno al príncipe.
Cierto día llegó a aquel país un misterioso juguetero, capaz de inventar los más maravillosos juguetes. Tanto le gustaron al príncipe sus creaciones, que le invitó a pasar todo un año en el castillo, prometiéndole grandes riquezas a su marcha, si a cambio creaba un juguete nuevo para él cada día. El juguetero sólo puso una condición:
Mis juguetes son especiales, y necesitan que su dueño juegue con ellos - dijo - ¿Podrás dedicar un ratito al día a cada uno?
¡Claro que sí! - respondió impaciente el pequeño príncipe- Lo haré encantado.
Y desde aquel momento el príncipe recibió todas las mañanas un nuevo juguete
. Cada día parecía que no podría haber un juguete mejor, y cada día el juguetero entregaba uno que superaba todos los anteriores. El príncipe parecía feliz.
Pero la colección de juguetes iba creciendo, y al cabo de unas semanas, eran demasiados como para poder jugar con todos ellos cada día. Así que un día el príncipe apartó algunos juguetes, pensando que el juguetero no se daría cuenta. Sin embargo, cuando al llegar la noche el niño se disponía a acostarse, los juguetes apartados formaron una fila frente él y uno a uno exigieron su ratito diario de juego. Hasta bien pasada la medianoche, atendidos todos sus juguetes, no pudo el pequeño príncipe irse a dormir.
Al día siguiente, cansado por el esfuerzo, el príncipe durmió hasta muy tarde, pero en las pocas horas que le quedaban al día tuvo que descubrir un nuevo juguete y jugar un ratito con todos los demás. Nuevamente acabó tardísimo, y tan cansado que apenas podía dejar de bostezar.
Desde entonces cada día era aún un poquito peor que el anterior. El mismo tiempo, pero un juguete más. Agotado y adormilado, el príncipe apenas podía disfrutar del juego. Y además, los juguetes estaban cada vez más enfadados y furiosos, pues el ratito que dedicaba a cada uno empezaba a ser ridículo.
En unas semanas ya no tenía tiempo más que para ir de juguete en juguete
, comiendo mientras jugaba, hablando mientras jugaba, bañándose mientras jugaba, durmiendo mientras jugaba, cambiando constantemente de juego y juguete, como en una horrible pesadilla. Hasta que desde su ventana pudo ver un par de niños que pasaban el tiempo junto al palacio, entretenidos con una piedra.
Hummm, ¡tengo una idea! - se dijo, y los mandó llamar. Estos se presentaron resignados, preguntándose si les obligaría a entregar su piedra, como tantas veces les había tocado hacer con sus otros juguetes.
Pero no quería la piedra. Sorprendentemente, el príncipe sólo quería que jugaran con él y compartieran sus juguetes. Y al terminar, además, les dejó llevarse aquellos que más les habían gustado.
Aquella idea funcionó. El príncipe pudo divertirse de nuevo teniendo menos juguetes de los que ocuparse y, lo que era aún mejor, nuevos amigos con los que divertirse. Así que desde entonces hizo lo mismo cada día, invitando a más niños al palacio y repartiendo con ellos sus juguetes
Y para cuando el juguetero tuvo que marchar, sus maravillosos 365 juguetes estaban repartidos por todas partes, y el palacio se había convertido en el mayor salón de juegos del reino. 
(Cuento visto en http://cuentosparadormir.com/ )
Un saludo y buen día.