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jueves, 27 de junio de 2019

Le doy un móvil a mi hijo, ¿y ahora qué?




Muchas familias se plantean comprar un móvil a sus hijos cuando pasan a Secundaria para estar más localizables. Puede que incluso antes por diferentes motivos,padres separados que proporcionan un móvil al menor para relacionarse son él sin tener que recurrir al otro progenitor, o simplemente porque así lo han decidido. Sea por el motivo que sea, cuando damos un móvil a un menor, no siempre está maduro para manejar todo lo que conlleva; horario, contenido, uso, privacidad...

Como adolescentes que son, la curiosidad estará presente. Querrán experimentar. Con internet a un un "clik", se abre ante ellos y ellas un mundo infinito.

Lo que hace años, los que tenemos cierta edad hacíamos en la intimidad casi nadie se enteraba, ahora en cuestión de minutos lo pueden saber miles de personas. Una foto, una opinión, o una foto sin ropa puede ser "viral" en unos instantes.

Con el móvil, los límites de la privacidad se difuminan. Cuando algo se comparte se pierde el control sobre ello, y cuando se pierde el control estamos totalmente expuestos.


* Sexualidad y móviles.


No es bueno frivolizar o trivializar la sexualidad adolescente, nos guste o no, existe. El uso de los móviles y las redes sociales son un caldo de cultivo perfecto para esa trivialización. El móvil puede proporcionar una falsa sensación de intimidad y seguridad. Un adolescente todavía no sabe hacer una de evaluación de los riesgos del uso del móvil porque los desconocen. Esto es así por varios motivos, entre ellos:

1.- Cuando se habla del peligro de las redes sociales, normalmente nos centramos en el peligro que suponen los extraños. Cuando, muchas veces el peligro parte de las personas más cercanas,("ciberbullying", acoso...). Les decimos que tengan cuidado con las personas extrañas, y eso está bien, para que no sean víctimas de "grooming"; acoso a menores por parte de adultos que se hacen pasar por otros menores. Pero no les decimos que hacer cuando quien les puede acosar es alguien que conoce.

2.- Ante temas incómodos, y la sexualidad todavía lo es, los padres y madres confiamos en la accesibilidad de la información y delegamos un poco en ella, cuando la información más esencial no está tan accesible; la importancia del respeto a la otra persona y a uno mismo. Enseñarles los riesgos es una manera de prevenir. 

3.- Tendemos a pensar que nuestros hijos e hijas no lo harán, o sabrán defenderse, o que poseen más madurez para manejar los problemas. En cualquier caso, no hablarlo con ellos y ellas o pensar que por prohibírselo no lo harán, es dejarles desprotegidos y sin herramientas.

4.- Por la propia fase evolutiva en la que se encuentran. Se sienten invulnerables.


Todos hemos sido adolescentes y hemos podido ser más o menos temerarios en muchos ámbitos, incluso el sexual. Muchas veces tampoco sabíamos los riesgos, no había tanta accesibilidad a la información como ahora, que incluso puede desbordar por ser muchas veces contradictoria. La repercusión de nuestros errores, la inconsciencia y meteduras de pata era menor. 

Seguro que hemos leído noticias de alguna persona, menor o adulta, que se ha suicidado al hacerse "viral" una foto o vídeo de contenido sexual.


* ¿Como ayudarles?


Queramos o no, el sexo en la adolescencia existe, y según las estadísticas, cada vez antes. El móvil estará más integrado en su vida, incluso en sus prácticas sexuales, lo que se conoce como "sexting". 

La adolescencia es una edad de despertar a la vida adulta, y la sexualidad más o menos latente, forma parte de su curiosidad.

Mandar una primera foto con poca ropa, para algunos adolescentes es el equivalente a darse unos besos, o acariciarse por encima de la ropa. Una manera de hacer ver a la otra persona que le atrae y le excita. Cuesta ver a esa edad que riesgos son asumibles o cuáles no, sobre todo en un contexto de supuesta seguridad, como es chatear con la persona que te gusta y supuestamente tú también le gustas. 

A esa edad todo es intenso, y momentáneo. Se vive en un ahora continuo. Los mejores amigos lo serán para siempre, y el primer amor será para siempre. La traición no se concibe. Las consecuencias a largo plazo no se contemplan.


Sabiendo esto, lo mejor es educar con conocimiento sobre las consecuencias negativas que puedan tener. Aquí van unas ideas a tratar con ellos y ellas:

1.- Igual que en la vida real, inculcarles siempre la idea de que no hagan nada que les incomode o sientan que no están preparados o preparadas. Ya sea darse un beso o mandar un foto. El fomento del respeto personal y el autocuidado es básico y protector. 

2.- Si la petición de fotos, u otra conducta afectivo-sexual, se hace a través de chantajes, amenazas, intimidaciones o se sienten manipulados, que lo comenten con alguien de su confianza y pidan ayuda.

3.- No difundir nunca imágenes que se han mandado en un contexto de intimidad y menos todavía si se reciben sin ser el destinatario inicial. A parte de ser constitutivo de delito, serán responsables del daño que se pueda causar a terceros con ello. 

4.- Igual que es importante tomar una serie de medidas de protección con el sexo real, como es el uso del preservativo, con el intercambio de material audiovisual con contenido erótico pasa igual. 


* ¿Qué medidas básicas habría que tomar?


1.- Saber que difundir ese tipo de material supone exponerse a un riesgo, hay personas que pueden usarlo en su contra. Negar eso sería utópico. 

2.- Hacer explícito que no se quiere que esas imágenes se compartan ni se almacenen.

3.- Si aún así se deciden a mandarlas, que sepan que hay aplicaciones de borrado instantáneo, aunque nunca será seguro totalmente. Usar correo electrónico o WhatsApp es lo peor que se puede hacer. Sería el equivalente a tener relaciones sexuales sin preservativo.

4.- Cuidar que en las imágenes no haya nada que les pueda identificar, marcas, tatuajes, uniforme del colegio ,lac ..

5.- Dejarles claro que cuentan con nosotros y nuestro apoyo si tienen cualquier problema.

6.- Intentar mantener una buena comunicación con ellos y ellas.


NOTA: Estas ideas y reflexiones son una elaboración personal de mi experiencia del trato con adolescentes, lo que comparten conmigo. Que cada familia las use como mejor le convenga y las adapte a su dinámica familiar.


Como orientación extra, me gustaría compartir, un contrato de uso de móvil, elaborado por la psicóloga Vinka Jackson, y que como bien indica ella en su Web, puede ser usado más para incitar el diálogo y la reflexión, que como medida coercitiva.



Espero que os resulte útil y si lo consideráis adecuado lo compartáis y comentéis. 

Un saludo y gracias por leerme.